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Lunes, 01 de Junio de 2009 12:11

Los Reales sitios y aledaños

Iglesia de San Pablo, donde fueron bautizados Felipe II y Felipe IV.

Cerca del río Pisuerga, junto con el que por mucho tiempo fue el único camino de entrada a la ciudad, el Puente Mayor, atravesando las calles de la antigua judería de la ciudad, se disponen una serie de plazas y calles con abundancia de antiguos templos y edificios nobiliarios civiles. En este entorno se emplazan el Palacio de los Condes de Benavente, en la plaza de la Trinidad, la conventual calle de Santo Domingo de Guzmán y la iglesia de San Agustín, reconvertida hoy en archivo municipal.

En la Plaza de San Pablo, núcleo de la vida cortesana en tiempos de Felipe III y que vio nacer a su predecesor Felipe II, se halla la Iglesia de San Pablo, que presenta una fachada de Simón de Colonia, en estilo gótico isabelino, que se asemeja a un retablo en bajorrelieve de piedra. El interior corresponde al último periodo del estilo gótico.

En el lateral opuesto de la plaza, el Palacio Real, residencia de los monarcas españoles desde Carlos I a Isabel II, y también de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de Independencia, ha llegado al presente con numerosas alteraciones estructurales de sus primitivas tracerías, concluidas en 1527. En la fachada, con torres a los extremos, sus dos primeras alturas exhiben una marcada sobriedad de motivos, que dio en llamarse herreriana, y la tercera planta, el ritmo alternante palladiano.

La calle Cadenas de San Gregorio alberga las cuatro dependencias del Museo Nacional de Escultura: el Colegio de San Gregorio, la Iglesia de San Benito el Viejo, el Palacio de Villena y el Palacio del Conde de Gondomar (Casa del Sol).

Ventana esquinada del Palacio Pimentel.

Junto al Palacio de Villena, en la calle Fray Luis de Granada, se encuentra la casa donde nació y vivió el poeta romántico José Zorrilla, y que acoge la Casa Museo de Zorrilla.

La esquina con la calle de Las Angustias está ocupada por el Palacio de Pimentel, en el que, por no contar entonces la emperatriz Isabel con residencia propia en Valladolid, nació, en 1527, Felipe II. El edificio, construido en ladrillo, tiene dos notables detalles en piedra: la portada con arco carpanel y la esquina con ventana angular plateresca.

En las inmediaciones, la iglesia de San Martín destaca por su esbelta torre, realizada en traza románica a principios del siglo XIII. Por su parte, el severo clasicismo impera en la fachada de la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias, erigida a principios del siglo XVII.

Frente a este último templo, el Teatro Calderón fue proyectado por Jerónimo de la Gándara con un proyecto de sala a la italiana, e inaugurado en 1864. Detrás del teatro se encuentra el Palacio Arzobispal, que fue propiedad del Juan de Villasante y María de Villarroel, construido a mediados del XVI. En 1857 se convirtió en sede del primer arzobispo vallisoletano, Luis de la Lastra y Cuesta.

La Plaza Mayor y alrededores

Con origen en el trazo a cordel de las calles con soportales que sucedieron al incendio de 1561, el llamado núcleo histórico de Valladolid se articula a partir de la Plaza Mayor mediante los siete viales que la atraviesan.

Urbanizada en el siglo XVI, la Plaza Mayor de Valladolid es la primera plaza mayor regular de España, y sirvió de modelo, desde el siglo XVII, para otras muchas en España y Sudamérica: en el siglo XIX, la antigua Plaza del Mercado se convirtió en centro cultural, político, económico y social de la ciudad.

En 1908 abrió sus puertas la actual Casa Consistorial, un palacio de cuatro torres, planta rectangular y patio interior, de cuyo frontal sobresale una tribuna que soporta el balcón principal. Este edificio es obra de Enrique María Repullés, inspirado en el proyecto de Antonio de Iturralde, pero modificándolo para imitar los modelos de la arquitectura renacentista española.

Frente a la Casa Consistorial, en el lugar que ocupó hasta el siglo XIX el Convento de San Francisco, donde falleció Cristóbal Colón, se encuentra el Teatro Zorrilla. El teatro fue inaugurado en octubre de 1884, con la obra Traidor, inconfeso y mártir, contando con la presencia del propio autor de la obra José Zorrilla, y del poeta vallisoletano Emilio Ferrari.[50]

En uno de los laterales de la Casa Consistorial, la Iglesia de Jesús mantiene una fachada de modelo neorrománico de tipo catalán, en ladrillo prensado.

Atravesando la Plaza de la Rinconada, a espaldas del edificio del Ayuntamiento, en la que se levanta el Palacio de Correos y Telégrafos, se accede a la Iglesia de San Benito el Real, de la orden benedictina, uno de los templos más antiguos de Valladolid. Fue erigido sobre el antiguo Alcázar Real, y está realizado en estilo gótico, aunque la fachada es posterior: fue diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón a mediados del siglo XVI. En el interior destaca la reja del mismo siglo, que abarca las tres naves de la iglesia. Junto a éste se halla el Mercado del Val, que data del siglo XIX.

Muy cerca, la Iglesia de San Miguel y San Julián, sobre el punto topográfico más alto de la ciudad, fue templo de la Compañía de Jesús en Valladolid, como lo atestiguan la fachada y la estructura interior, conformes al modelo romano. En su interior se pueden contemplar obras de Gregorio Fernández y relieves de Adrián Álvarez y Francisco del Rincón.

En la misma calle de San Ignacio se conservan algunos de los muchos palacios edificados en esta zona en tiempos de Felipe II, tales como el Palacio del marqués de Valverde, en cuyo exterior destaca una ventana en ángulo y la decoración de medallones, y el Palacio de Fabio Nelli, obra del clasicismo renacentista de Juan de Lastra y Diego de Praves. Junto a estos palacios, por una pequeña entrada, se accede a la Plaza del Viejo Coso, la primitiva plaza de toros de Valladolid.

En la Plaza de las Brígidas se encuentra el Convento de las Brígidas, antigua casa del Licenciado Butrón, convertido ahora en el Archivo General de Castilla y León. La iglesia adosada tiene una fachada de ladrillo de uniones a regla.

La Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de la Vera Cruz, en el extremo de la Calle Platerías, fue diseñada por Diego de Praves en 1596. En su interior hay esculturas procesionales en madera policromada, pertenecientes a la Cofradía de la Vera-Cruz.

La Catedral y su entorno

A orillas del ramal meridional del río Esgueva, fue erigida por Pedro Ansúrez la Colegiata de Santa María, destinada a ser en el futuro el templo catedralicio. Cuando las voluntades real y papal confluyeron, en 1596, el título de ciudad llevó aparejada la construcción de la iglesia-cátedra del obispo y el surgimiento del consiguiente núcleo urbano a su alrededor.

La inacabada Catedral de Nuestra Señora de la Asunción fue dibujada por Juan de Herrera con una traza de gran monumentalidad, proporción dupla para dos cuadrados iguales con crucero y torres en cuatro esquinas, pero el inmediato y definitivo traslado de la Corte fuera de Valladolid limitó las donaciones reales hasta el punto de restringir su fábrica apenas a la mitad de lo proyectado. Adosados a sus muros, perviven los restos románicos y góticos de la Colegiata, del siglo XIII, a la que sustituyó como iglesia mayor de la ciudad. El retablo principal de la Catedral es obra de Juan de Juni

En la Plaza de la Universidad se levanta el edificio principal de esta institución. El edificio histórico de la Universidad de Valladolid fue construido en el siglo XVIII según la traza de Fray Pedro de la Visitación; su decoración escultórica es obra de Antonio Tomé e hijos.

Muy cerca se levanta, desde el siglo XII, la Iglesia de Santa María La Antigua, en la que aún se conservan una elevada torre románica rematada con un chapitel apiramidado y un claustro del siglo XIII. El resto de la estructura y el interior son de estilo gótico.

A medio camino entre estos lugares y la Plaza Mayor, se conserva el Pasaje Gutiérrez, galería comercial construida en 1885 al estilo europeo del momento, siguiendo el diseño de Jerónimo Ortiz de Urbina. Cerca del Pasaje, se encuentra la Iglesia de El Salvador, donde, según la tradición, fue bautizado el patrón de Valladolid, San Pedro Regalado.

El Campo Grande y su perímetro

Bordeando el Campo Grande, en la Acera de Recoletos, gran arteria de expansión de la burguesía, se mantienen edificios de finales del siglo XIX y principios del XX: la Casa Mantilla, de 1891, de estilo ecléctico, con inspiración renacentista, o la modernista Casa del Príncipe, de 1906.

Tras atravesar la Acera de Recoletos se llega a la Plaza de Colón, donde hasta el siglo XIX se ubicó el Convento de San José. A unos metros de la plaza se encuentra la Estación de Valladolid-Campo Grande, la principal estación de ferrocarril de la ciudad.

Rodeando el Campo Grande, en el Paseo de Filipinos, la Iglesia de San Juan de Letrán destaca por su fachada y sus bóvedas cubiertas con yeserías barrocas, ambas del siglo XVIII, obra de Matías Machuca; el cuerpo de la iglesia es de finales del XVII.

Del siglo XVIII es también el Convento de los Agustinos Filipinos. El edificio, cuya fachada encara con la puerta posterior del Paseo del Príncipe del Campo Grande, fue diseñado por Ventura Rodríguez.

Siguiendo el recorrido alrededor del parque, encontramos la Academia de Caballería, que data de 1915 y es un edificio historicista rematado por chapiteles similares a los que caracterizaron a los palacios de los Austrias.

Junto a la Academia de Caballería, la Plaza de Zorrilla es un punto clave en el trazado urbano vallisoletano. Presidida por la Estatua de Zorrilla, obra de Aurelio Carretero, la Plaza Zorrilla enlaza las principales calles de Valladolid: la anteriormente mencionada Acera de Recoletos, el Paseo de Zorrilla, principal bulevar de la ciudad, la Calle Santiago, que desemboca en la Plaza Mayor y las calles Miguel Íscar, Duque de la Victoria y la Plaza España.

La herencia colombina

Cristóbal Colón murió en Valladolid, el 20 de mayo de 1506. El Ayuntamiento decidió en 1968 levantar una edificación en estilo gótico-isabelino que reprodujese una casa palaciega propiedad de Diego Colón, hermano menor del Almirante, ubicada en la ciudad de Santo Domingo, en la República Dominicana. Este edificio alberga hoy la Casa Museo de Colón.

En la misma calle, en la acera opuesta, la Iglesia de la Magdalena, del siglo XVI, luce en su fachada un gran escudo en piedra, blasón de su patrón, el virrey del Perú y obispo, Pedro de la Gasca. En el interior se pueden contemplar el retablo Mayor, el de Santiago, y el sepulcro en alabastro del mencionado obispo, obra de Esteban Jordán.

El Palacio de los Vivero, sede de la Chancillería de Valladolid.

El Palacio de Santa Cruz, primer edificio renacentista de España, erigido a partir de 1486 por el arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia con el patrocinio del cardenal Pedro González de Mendoza, presenta una portada de arco de medio punto y un patio de tres pisos, dos en estilo gótico y el tercero de matices barrocos, consecuencia de una reforma del siglo XVIII. En su biblioteca, a la que se accede por una puerta plateresca, se conservan en sus estanterías de madera dorada en dos pisos, valiosos documentos, entre ellos el Beato de Valcabado, del año 970.

En las cercanías, el Monasterio de las Huelgas Reales, de estilo palladiano, conserva un arco mudéjar del que fuera palacio de la reina de Castilla María de Molina. Y en el Convento de Santa Clara, del siglo XV, contrasta la severidad franciscana del exterior con las yeserías barrocas del XVII.

El Convento de las Descalzas Reales fue encargado por Felipe III y Margarita de Austria, en el siglo XVII; tiene un torreón de tres alturas, de tipo palacial, con celosías en los balcones. En el interior es posible apreciar el claustro de estilo toscano, y, en la iglesia, el retablo realizado conjuntamente por Juan de Muniátegui, Gregorio Fernández y Santiago Morán.

El Palacio de los Vivero, construido en el siglo XV, encabeza un complejo de edificios que fue agrandándose a la medida de las necesidades de la administración de justicia. Los Reyes Católicos contrajeron en él matrimonio (1469), y luego decidieron su destino como Real Audiencia y Chancillería.

Escultura

Estatua de Cervantes en la Plaza de la Universidad.

La escultura en Valladolid está protagonizada por obras que representan a ilustres personajes a los que se les ha recordado de esta manera. Así, en el año 1887 se instaló en la Plaza de la Universidad la estatua de Miguel de Cervantes en pie, con traje de época, pluma y libro en ristre, realizada por Nicolás Fernández de la Oliva. El escritor José Zorrilla también posee una escultura en la plaza que lleva su nombre. El fundador de la ciudad, el conde Pedro Ansúrez, cuenta con una estatua en el centro de la Plaza Mayor, realizada en 1903 por Aurelio Carretero. El Monumento a Colón, obra del artista Antonio Susillo, e inaugurado en 1905, recuerda a la figura del descubridor.

También destacan las esculturas que adornan el Campo Grande de Valladolid, y cerca de él, a la entrada de la Academia de Caballería, el monumento a los Cazadores de Alcántara, de 1931, obra de Mariano Benlliure.

En otro punto de la ciudad, preside la Plaza de San Pablo una estatua de Felipe II; realizada en 1964 por Federico Coullaut-Valera, es copia de la que está en la Plaza de la Armería de Madrid e imita el modelo de Pompeyo Leoni. A la entrada de la calle Cadenas de San Gregorio, se instaló, en 1982, la escultura en hierro Lo profundo es el aire, de Eduardo Chillida, un homenaje al poeta vallisoletano Jorge Guillén.

Entre las esculturas a "escala humana" destacan El Comediante, en la Plaza de Martí Monsó, obra de Eduardo Cuadrado; la escultura de Rosa Chacel que se encuentra en uno de los bancos de los jardines del Poniente y que fue realizada por Luis Santiago Pardo en 1996. Otros ejemplos son El Encuentro, obra de Feliciano Álvarez Buenaposada, que se encuentra desde 1997 en la Plaza Madrid; la titulada Candia, situada en el Parque Ribera de Castilla; el monumento al torero Fernando Domínguez, en la plaza de toros; la escultura Baile en bronce, homenaje al bailarín Vicente Escudero; o las dedicadas a Einstein y a Pío del Río Hortega, en la plaza del Museo de la Ciencia.

La Fuente de las Sirenas en la Plaza de Martí Monsó.

Entre las nuevas construcciones cabe destacar las instaladas en la prolongación del Paseo de Zorrilla: Stage Set for a Film (Decorado para una Película), de Dennis Oppenheim; las Puertas de Valladolid, de Cristóbal Gabarrón; y la Columna forma de sonido, de Lorenzo Frechilla. Otra es el Monumento al IV Centenario de la ciudad de Valladolid, construida en 1999 por Ángel Mateos Bernal, situada frente al recinto ferial de Castilla y León, en la Avenida de Salamanca.

En otras ocasiones las esculturas comparten su protagonismo con el agua, en fuentes como la de Los Colosos (Pedro Monje, 1996), en la Plaza de la Rinconada; la Fuente de las Sirenas (Concha Gay, 1996), en la Plaza de Martí Monsó; la titulada Jorge Guillén y la infancia (Luis Santiago Pardo, 1998), situada en la glorieta central de los jardines del Poniente; la Fuente Dorada (Fernando González Poncio, 1998), en la plaza del mismo nombre; y otras.

Parques y jardines

Interior del Campo Grande.

El parque más antiguo y más emblemático de la ciudad es el Campo Grande; se trata de un gran jardín romántico, ubicado en pleno centro de Valladolid, ideado en su actual fisonomía por Miguel Íscar, alcalde de Valladolid entre 1877 y 1880. Acoge una gran variedad de árboles que constituyen un verdadero jardín botánico. Habitan diferentes aves y son famosos los pavos reales y, recientemente, las ardillas.

Sobre el antiguo ramal norte del Esgueva se construyeron, también a finales del siglo XIX, los jardines del Poniente:

«A la orilla del Esgueva se hizo un soto, luego se fue estrechando el cauce, y se constituyó allí una explanada a que el Ayuntamiento en 10 de abril de 1863 acordó se titulara a Plazuela del Poniente, precisamente por estar a este viento de la ciudad.»
Juan Agapito y Revilla
Paseo del Parque de las Moreras, a la orilla del río Pisuerga.

Se trata de un sencillo jardín en cuyo centro hay dos pérgolas que albergan una pequeña plaza en la que se encuentra una fuente que recuerda la obra del escritor vallisoletano Jorge Guillén.

A lo largo del curso del Pisuerga también abundan las zonas verdes. Comenzando por el norte, el Parque Ribera de Castilla, con una superficie de 12 hectáreas, está poblado de distintas especies de chopos, álamos o tilos. Siguiendo el discurrir del agua, el Parque de las Moreras cuenta con varios paseos, zonas deportivas y una playa fluvial. Junto a él se encuentra la Rosaleda Francisco Sabadell, un pequeño jardín exclusivamente formado por rosas.

Otras zonas verdes son el Pinar de Antequera, principal recurso natural de la capital vallisoletana; el parque de Las Norias de Santa Victoria, que ocupa las antiguas instalaciones de la fábrica azucarera Santa Victoria; o el Jardín Botánico de la Victoria, que cuenta con 30 especies distintas de árboles junto con una muestra de especies autóctonas.

 
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